En muchos sentidos, el poker es un juego simple. No se necesita demasiada habilidad para comenzar a jugar en Stud, por ejemplo. Si no fuera por el rake, muchos jugadores promedio podrían jugar por meses o años ganando y perdiendo alternativamente y manteniendo un bankroll decente.
Jugar poker ganador consiste en tratar de conseguir alguna ventaja y sostenerla a lo largo del tiempo. Puede ser una gran ventaja durante poco tiempo, o pequeñas ventajas durante mucho tiempo. Analizar situaciones, aprovechar las oportunidades, ampliar nuestros márgenes, todas esas cosas ayudan a construir un poker ganador. Y todas tienen que ver con una sola cosa: el pensamiento.
Los jugadores ganadores piensan. De distintas maneras, con distintos procesos, pero lo hacen, ya sean analíticos o perceptivos, todo queda bajo análisis. Por supuesto, también los jugadores ganadores cometen errores, eso es inevitable. Pero la mayoría de los jugadores odia pensar, no quieren el trabajo pesado y buscan el camino más corto, el atajo. Muchos leen libros de poker o revistas de poker buscando una fórmula “mágica”, sistemas, plantillas, reglas fijas. Pero esto no sirve: si no entendemos el por qué de lo que hacemos, no interesa el qué.
Claro que es bueno aprender los métodos, sistemas y estrategias que nos enseñan, especialmente si provienen de grandes jugadores. Pero no debemos tomarlas como mera información y aprender de memoria y repetir, sino que debemos entender los motivos, la lógica detrás de esas reglas. Porque en el poker todo es cuestión de lógica.
Por eso siempre se hace hincapié en la toma de decisiones. Cada decisión que tomamos en el poker cuenta, y tiene una razón de ser. Como en el ajedrez, no vemos sólo la jugada siguiente sino muchas jugadas hacia adelante. Y para poder decidir de ese modo hace falta pensar, usar la lógica. Si no sabemos por qué hacemos lo que hacemos antes del flop, por ejemplo, ¿cómo esperamos poder manejar lo que sea que suceda después?
Antes de cualquier jugada debemos analizar el panorama completo. Sabiendo donde estamos, podemos decidir hacia dónde vamos.