En los torneos de poker, una de las premisas debería ser no perder el espíritu “combativo”. Si creemos que vamos a perder, hagámoslo dando pelea hasta el último momento. Es probable que perdamos menos, e incluso hasta podríamos llegar a ganar, porque nuestra actitud hará dudar a nuestro rivales. Esto significa no rendirse y pelear mientras todavía podemos hacer sufrir alguna derrota al oponente.
Lo primero que debemos hacer es evitar perder nuestro stack simplemente pagando ciegas, hasta llegar al lamentable estado de quedar con una sola ficha: eso no asustará a nadie. Debemos luchar cuando aún tenemos resto para hacerlo.
Este concepto no se aplica a heads-up, sino a la situación en la que aún tenemos por lo menos 2 oponentes. No sólo debemos ser agresivos sino hasta arriesgados. Si estamos en una mesa de 3 jugadores, y nuestros rivales tienen 100 fichas y nosotros 30, ninguno de ellos intentará pelear un bote con nosotros. Pero si sólo tenemos 5 fichas, no podremos preocuparlos. La única opción que tendremos, en ese caso, será esperar que nos toque una mano realmente buena.
Está claro que esta actitud significará perder en forma temprana muchas veces, pero estamos hablando de ser arriesgados cuando ya no tenemos ninguna posibilidad de llegar a ganar el torneo, y tratar de retirarnos, aunque sea temprano, pero aún luchando, en lugar de languidecer hasta quedarnos sin fichas lentamente.