La característica principal del Limit Texas Hold’em longhanded es que es un juego que requiere de paciencia. No suele resultar muy atractivo para muchos jugadores, especialmente en niveles intermedio o superior, ya que no se juegan demasiadas manos. Ni siquiera las cartas favoritas merecen ser jugadas todas las manos.
Las manos pueden dividirse en distintas categorías. Según David Sklansky, son 8, pero si eliminamos las que pertenecen a las cartas favoritas, podemos simplificar un poco la cuestión.
En la categoría I tenemos los pares altos: AA, KK, QQ, JJ, AK. Con una de estas manos debemos subir y resubir para aumentar el pozo, ya que tenemos altas probabilidades de ganar la mano. Por lo general siempre jugaremos con alguna de estas manos, aunque con precaución si tenemos A-K o K-K. En ese caso, debemos prestar atención a las subidas y re-subidas de los rivales para no poner nuestro dinero en riesgo innecesariamente.
En la categoría II tenemos pares y dúos buenos, pero no maravillosos: 10-10, 9-9, A-Q, Q-K. Por lo general, necesitaremos que las cartas comunitarias nos ayuden para ganar con estas cartas. Estas carta funcionan mejor en mesas con menos oponentes, por lo que una estrategia posible es subir para hacer retirar a quienes no tengan buenas manos. Lo ideal es hacer una sola subida, y luego apuestas de continuación para llegar al final, salvo que un jugador en una posición anterior haga una subida, en cuyo caso deberíamos suponer que puede tener una mano mejor que la nuestra.
En la categoría III tenemos manos buenas pero que pueden ser vulnerables ante cartas más altas: 8-8, A-J, A-10, K-J, Q-J, J-10, Q-10. Aunque en la mesa hubiera un As, si tenemos, por ejemplo, AJ, AT o KJ perderemos ante AK. Conviene subir pero no apostar. Si alguien sube, o re-sube, no tenemos ninguna garantía con estas cartas.
En la categoría IV nos encontramos con A+ carta inferior, K+ carta inferior hasta 7, o 7-7, 6-6, 10-9, 9-8, 8-7, 7-6. Ninguna de estas manos ganará por sí misma, salvo que tengamos mucha suerte. Necesitaremos recurrir a las cartas comunitarias. Excepcionalmente podemos jugar con una carta faltante, como en el caso de 8-10. Estas manos son buenas si podemos armar escalera o pierna, pero para ello debemos esperar las cartas de la mesa. Por lo tanto lo mejor es apostar el mínimo indispensable antes de subir, para ver cómo viene la mesa y el resto de los jugadores.
En la última categoría (V) tenemos los pares bajos: 5-5, 4-4, 3-3, 2-2. Las mismas indicaciones que para la categoría anterior: pueden ser una mala mano, o transformarse en una excelente. Hay que jugar con cautela.