Habilidades imprescindibles del jugador de poker

Por supuesto que ser un jugador profesional de poker requiere tener diversas habilidades, además del conocimiento exhaustivo del juego y sus estrategias. Hay que saber un poco de psicología, algo de matemáticas, tener velocidad mental… Pero hay habilidades básicas que todo jugador de poker, cualquiera sea su nivel, debe desarrollar para que su juego sea exitoso.

En primer lugar podríamos mencionar la disciplina. Y la disciplina de la que hablamos requiere de capacidad de análisis y fuerza de voluntad, además de honestidad con nosotros mismos. Estamos hablando de no jugar en mesas que superen nuestro nivel, por muy ansiosos que estemos de “medirnos” con jugadores superiores; de no jugar manos marginales por el sólo gusto de ver si podemos vencer; de analizar nuestros errores después de cada partida con seriedad; de no dejarnos arrastrar ni por la euforia en las buenas rachas (para terminar perdiendo), ni por la ira o la depresión en las malas rachas (y terminar peor). Y, sobre todo, disciplina en cuanto a los límites que debe imponerse todo jugador, tanto en la cantidad de horas de juego como en el dinero a arriesgar.

Otra de las habilidades que debemos desarrollar es el análisis a conciencia de nuestros rivales. Incluso debemos tomar notas si creemos que eso nos ayudará a descubrir su estilo de juego y estrategias de poker. Cualquier gesto puede ayudarnos a descubrir su rango de mano, o un farol, y nos permitirá decidir en consecuencia.

También debemos saber cómo adaptar nuestra estrategia, o incluso cambiarla, si fuera necesario. Ninguna estrategia es buena si no se puede adaptar al juego de los rivales, o no permite un cambio de marcha según las circunstancias. Ser impredecible para nuestros oponentes nos dará una enorme ventaja en el juego.

Por último, y no menos importante, debemos aprender a manejar correctamente nuestro dinero. No sólo debemos respetar los límites que nuestras finanzas nos imponen, sino que debemos jugar sólo en mesas en las que tengamos un stack suficiente como para soportar una racha de pérdidas. Para ello debemos tener una cantidad equivalente a la ciega grande de la mesa multiplicada por 20 o 30, por lo menos, si jugamos en mesas de límites bajos, o de 200 o 300 veces en mesas con límite alto. Y, por supuesto, debemos ser capaces de calcular la apuesta correcta en cada ocasión, para no desperdiciar nuestro dinero en apuestas que sólo servirán para alimentar un bote que se llevará otro.