De buen jugador a gran jugador de poker

Una de las discusiones de poker que no tienen una respuesta definitiva es qué hace que un buen jugador de poker se convierta en un gran jugador de poker. ¿Es un gran jugador el más hábil o el que más gana? Para responder a esta pregunta, primero deberíamos determinar qué es la habilidad en el poker. ¿O acaso no es una habilidad ganar dinero? Después de todo, de eso se trata el poker, de ganar dinero. Pero en el poker ése es el resultado de la habilidad. La verdadera habilidad consiste en saber elegir los juegos que jugaremos.

Supongamos que hubiera una escala de habilidad absoluta, en la que cada uno de nosotros tiene una posición. La habilidad también varía de acuerdo a la situación: si jugamos distraídos, con hambre o sueño, si estamos alertas y concentrados… Nuestra habilidad absoluta sería un promedio de todas las situaciones posibles. Supongamos que estamos ubicados en la mitad de esa tabla: estamos parejos en cantidad de errores cometidos y buenas jugadas. En la teoría del poker, si estoy en una mesa en la que mi rival comete más errores que yo, debo ganar. Entonces, mi habilidad relativa comparada con la de mi rival aumentará mis ganancias. Por lo tanto: encontrar una mesa donde el nivel general sea inferior al nuestro nos permitirá ganar más.

Que un jugador juegue en una mesa de apuestas altas no significa que sea habilidoso. Lo que lo hará habilidoso será que gane en esa mesa. Si no lo hace, no ha sido hábil, porque no ha sabido elegir el nivel en el que su juego le reporte ganancias. Y esta es la parte en que muchos jugadores cometen errores: eligen mesas donde los botes y apuestas sean importantes, con la esperanza de conseguir una gran ganancia. Probablemente encuentren jugadores loose que dejarán mucho dinero en el bote. Pero cuando ellos se retiren y sólo queden los jugadores conservadores y agresivos, ¿podrán ver la diferencia y decidir que es el momento de retirarse de la mesa?

La verdadera habilidad consiste en identificar la mesa en la que podemos conseguir mayores ganancias, y retirarnos cuando los jugadores que nos dejaban su dinero ya no están en ella. Y buscar otra mesa. Por supuesto, esto implica poder hacer buenas lecturas de los rivales, para reconocer a los jugadores débiles en pocas manos. Entonces, resulta que la habilidad no es absoluta sino relativa, comparada con la de nuestros rivales, y esto es lo que determinará la ganancia que obtendremos.


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